Era 20 de julio de 1969: Neil Alden Armstrong se convertía en el primer ser humano que pisaba la Luna, y Ernesto Febbraro (odontólogo, psicólogo, escritor, profesor y músico argentino) miraba embelesado el televisor, como tantas otras personas en la Tierra. Pero él no se quedó allí: se le ocurrió que el alunizaje era un gesto de amistad de la humanidad para con el resto del universo, y decidió promover el 20 de julio como el Día del Amigo. Así fue como envió 1.000 ejemplares de una misma carta con la idea; y como  era miembro del Rotary Club, le fue relativamente sencillo difundirla mundialmente.  Fue tal el éxito  de su empeño que en 1972 inscribió como suya la propuesta en el Registro de la Propiedad Intelectual.

Día del Amigo: tres historias de tucumanos que vencieron al tiempo, a la muerte y a la distancia

Así nació esta celebración argentina que hoy cumple “oficialmente” 50 años.